Los Occupy y los inmigrantes

Ilustración de Melanie Cervantes de Dignidadrebelde.com en colaboración con Chris Crass.

Las condiciones en las que viven los inmigrantes y refugiados en este país deben ser una cuestión que se incluya dentro de los reclamos de los movimientos Occupy en todo el país.

“El 99 por ciento no está aún ahí. Creo que aún no están ahí representadas todas las voces. Y es difícil porque no es tan facil que comunidades como las inmigrantes y otras estén ahí por el miedo y riesgo que corren al enfrentarse a la policía’, me dijo el aritsta gráfico Cesar Maxit en una conversación telefónica reciente.

Su análisis es certero. Y es que con las cerca de 400,000 deportaciones que la administración de Barack Obama ‘logró’ en el año fiscal que recién terminó, no parece haber garantías para los inmigrantes indocumentados en este país.

A esto se le debe sumar la lista de leyes y ordenanzas antiinmigrantes que hacen blanco de esta comunidad en muchos lugares.

Pero esto no ha detenido a varios grupos, como en Nueva York o Atlanta, donde organizaciones ya han realizado actos solidarios con el grueso de los Indignados.

En el campamento de Occupy Wall Street ya han comenzado a dar entrenamientos y sesiones informativas para inmigrantes que quieran adherirse al movimiento, según informa Fox News Latino:

Dijo que se están ofreciendo clases para los indocumentados que se quieran unir, en los cuales se expertos legales y abogados atienden las preguntas que los inmigrantes pudieran tener, sus preocupaciones, y explican cómo lidiar con situaciones extremas que pudieran ocurrir ante un enfrentamiento con la policía. Las clases ofrecen una perspectiva a la forma en la que operan los policías e intruyen sobre los derechos que tienen los inmigrantes.

“Una vez que ellos conocen las demandas y saben los riesgos que existen, está en ellos el tomar la decisión”, dijo Muñoz. “A veces, las demandas y la causa son más importantes que la deportación”.

Esto no debe ser sorpresa alguna. Por el contrario, los inmigrantes forman parte del gran movimiento luchando por dignidad, justicia, transparencia, libertad y una mejor vida. Claro que la lista es más larga que estos cinco elementos, pero entre más crece el listado más puntos en común hay entre ambos grupos.

Al igual que las clases desposeídas, los inmigrantes son duramente afectados por las políticas económicas que colocan a las ganancias por encima de las personas. Al igual que las clases desposeídas, la cabeza de cada inmigrante tiene un precio para el sistema carcelario con fines de lucro.

Las diferentes compañías que operan los centros de detención para inmigrantes se benefician económicamente por mantener encerrados a los cientos de miles de personas aprehendidas gracias a la persecución oficializada a través de programas como Comunidades Seguras (Secure Communities), 287g y las diferentes leyes estatales, como en Arizona, Georgia o Alabama.

Las tres compañías a cargo de los diferentes centros de detención—Corrections Corporation of America (CCA), The Geo Group y Management and Training Corporation—cosechan ganancias por encima de los $5 mil millones anuales, de acuerdo a reportes que ya son del dominio público.

Muchas de estas cárceles son la única fuente de empleo para localidades sumergidas en la pobreza. Tenemos así un caso de pobres encarcelando a los pobres, mientras que las corporaciones ensanchan sus bolsillos a costa de todos ellos.

Esto nos demuestra la compatibilidad de causas, la conjunción de furias. Justo cuando el movimiento cumple dos meses, esta unidad se evidenció más cuando el pasado 15 de noviembre la policía de Oakland, California, detuvo a Francisco ‘Pancho’ Ramos Stierle, un indocumentado súper conocido en la zona de la Bahía por su participación en varios círculos de meditación.

La historia de ‘Pancho’ llama la atención por sí misma. Este indocumentado vino a Estados Unidos hace seis años a estudiar un doctorado en astrofísica en la Universidad de California en Berkeley, pero abandonó la escuela al darse cuenta que sus estudios eran parte de una investigación para crear “bomas más seguras”.

Ramos Stierle permaneció de manera irregular en el país y finalmente cayó bajo las manos de ‘la migra’ cuando la policía desalojó la Plaza Oscar Grant frente a la alcaldía de aquella ciudad.

Mientras este inmigrante meditaba  en medio del desalojo, los agentes lo arrestaron bajó los cargos de “no dispersarse y merodear”. Tras su arresto, Inmigración y Protección de Aduanas (ICE) lo tomó bajo custodia y lo puso en libertad condicional en espera de su audiencia en un tribunal migratorio.

Para muchos, este caso por sí solo ha puesto el tema migratorio al frente de los reclamos que hacen los Indignados en las cientos de Ocupaciones que hay en Estados Unidos.

Sin embargo, la criminalización de los inmigrantes no se remite solamente a la detención de Ramos Stierle en el campamento del 99 por ciento.

Al sur del mismo estado, otros inmigrantes también tomaban la bandera del 99 por ciento.

Poco después de la detención de Stierle, más de 100 conserjes protestaron frente a la oficina de ICE en San Diego contra el trato que reciben bajo las actuales leyes migratorias.

Traducido del sitio Fronterasdesk.org:

Los conserjes sindicalizados protestaban el enfoque de la administración Obama en aplicar las leyes migratorias en vez de reformarlas.

“Estamos cansados de los ataques a los inmigrantes, a la gente trabajadora”, dijo Rosa López, una líder dentro del sindicato y conserje que trabaja en el centro de San Diego. “Trabajamos muy duro cada noche limpiando los baños que nadie más quiere limpiar”.

Los manifestantes cantaron “¡Nosotros somos el 99 por ciento!” tomando prestado el ahora famoso grito de batalla del movimiento Occupy Wall Street.

“Mucha de la discusión sobre el 99 por ciento ha transcurrido sin que se hable del verdadero fondo del 99 por ciento, la fuerza laboral inmigrante”, dijo Lorena González, secretaria-tesorera del San Diego Labor Council.

Mucho se había criticado al movimiento Occupy por no haber incluído estas voces que, por su parte, ya han venido realizando trabajo en pro de la reforma migratoria y en pos de derechos, salarios y condiciones dignas de vida y de trabajo.

Al incluir a estos grupos, el movimiento Occupy sólo se puede fortalecer y así completar al 99 por ciento.

About Gustavo Martínez Contreras

was born in Texas, brewed in Mexico City, seasoned in the Mexico-United States border, aged walking the streets of Philadelphia. He had a short-lived stint eating grits, fried chicken, and peaches in Atlanta. He later became a béisbol writer for El Diario de Nueva York. He has written about immigrant communities in English, Spanish, and some Spanglish. Although he does not have a shelf full of awards, Gustavo has received thank you notes and hugs from people who have trusted him with their stories. His work has appeared in Voices of New York, El Diario/La Prensa, Dallas’ Al Día, The Philadelphia Public School Notebook, Philadelphia Weekly, Radio Bilingüe, Latina Lista, Spot.us, among others. He is currently pursuing a master's degree at the CUNY Graduate School of Journalism.
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